¿Qué podemos aprender DE y CON los videojuegos comerciales?

Muchas veces nos hemos hecho esta pregunta y estas son algunas de las respuestas que vamos encontrando, todas ellas son abiertas y seguimos profundizando en ellas
Son una muestra de la cultura infantil.
Es decir, a los niños y niñas les gusta jugar y al hacerlo se introducen en un mundo que comparten con sus compañeros y amigos y, por qué no, con otras personas a las que no conocen pero que tienen los mismos intereses. Nos parece interesante, como educadoras, ser capaces de compartir los intereses del alumnado y llevar a la escuela lo que está fuera de ella.

Crean alrededor de ellos comunidades virtuales de personas con las que se comparten intereses.
Todo esto crea nuevas situaciones que presentan continuos retos a la ciudadanía del siglo veintiuno. Los educadores no podemos renunciar a estas oportunidades o prescindir de ellas.

Están unidos a situaciones de ocio y en el momento histórico en que vivimos, cuando las nuevas y viejas tecnologías nos están abriendo continuas posibilidades para conocer y actuar, los límites entre ocio y educación son cada vez más borrosos.

Nos introducen en un universo digital y permiten conectar con los contenidos de otros medios. Por ejemplo, en la experiencia que hemos llevado a cabo en este proyecto los niños y niñas han participado de la cultura de Harry Potter a través de muchas de sus manifestaciones (los libros, el cine o multitud de objetos que han llegado a compartir en las clase).

Os animamos a seguir reflexionando sobre estas ideas. Encontraréis información interesante en el reciente encuentro celebrado el MIT (Massachusetts Institute of Technology), en colaboración con el CMS (Comparative Media Studies) sobre los retos que plantea la cultura digital en el siglo veintiuno.  Aquí hemos presentado un trabajo en el que reflexionamos sobre el valor educativo de los videojuegos comerciales.

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